Actualmente la palabra competencia está adquiriendo una
concepción tan amplia que se está convirtiendo en una de esas palabras que vale
para todo y, por tanto, para nada efectivo.
Si a lo que siempre ha sido conocimiento lo llamamos competencia,
como hacen por ejemplo las normas ISO, tendremos que buscar un apellido que
distinga al uno de la otra, por ejemplo competencia técnica para los
conocimientos y competencia conductual para las verdaderas competencias.
De esta forma, el dominio de un idioma no sería una
competencia en sentido estricto sino un conocimiento o competencia técnica, si
se quiere. La capacidad que si sería competencia, o competencia conductual,
sería la de trabajar en equipo.
Ambos aspectos coinciden en que inciden positivamente en el
desempeño de un puesto de trabajo, siendo complementarios y nunca alternativos.
Por otra parte ambas necesitan de la motivación para aplicarse de forma
eficiente y ambas son partes inseparables de la evaluación del Talento que una
persona posee para la realización de una actividad concreta.
Cómo distinguir un conocimiento de una competencia, véase la
tabla adjunta.