Desafortunadamente la manera de comunicarlo adolece de
múltiples y variados defectos, el primero y mas importante es la falta de
sensibilidad y empatía por parte del comunicador. Y es que la situación es muy
similar a la del médico que le tiene que comunicar a un enfermo que padece una
enfermedad terminal o la del policía que le comunica a un ciudadano la trágica
consecuencia de un accidente para un familiar cercano.
Y aunque la tragedia sea la misma, el efecto de la
comunicación es importante, no disminuye el dolor, pero al menos no se agrava
por las maneras de transmitirlo. Evidentemente no hace falta ser psicólogo para
comunicar un despido a una persona, pero al menos se tienen que tener en cuenta
los siguientes criterios (listado no exhaustivo):
· Poneros en lugar del despedido y darle a la situación la gravedad que se merece.
· No andar con rodeos ni trapos calientes, ir directamente al mensaje con indicación previa de la causa.
· Mantener en todo momento la autoestima del despedido.
· Agradecer sinceramente la colaboración del trabajador a la empresa.
· Exponer que la decisión también ha sido dolorosa para la empresa pero se ve obligada a ello por las circunstancias.
· Ofrecer ayuda de apoyo y orientación a la persona despedida para volver a encontrar trabajo.
· Dejar la puerta abierta a posibles reincorporaciones si cambian las circunstancias.
· Evitar en todo momento expresiones desafortunadas que contenga palabras como alegría, contentos, etc, aunque se digan en contextos ajenos al hecho del despido como “nos alegramos de tus aportaciones a la empresa” o “estamos contentos con tu trabajo”.
· Evitar el cinismo con expresiones como “considéralo como una oportunidad para encontrar un mejor trabajo”.