El dilema consiste si se avisa al trabajador del despido con
15 días de antelación o se comunica el mismo día que debe dejar de trabajar. En
ocasiones la ley obliga a avisar con 15 días, pero ese inconveniente es menor
porque es suficiente con abonarlos en el finiquito. Veamos ventajas y desventajas para uno y otro.
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Ventajas para el empleado: El trabajador
entiende la situación que le ha explicado la empresa y agradece el hecho de que
le den 15 días para reorientar su vida laboral de forma que el cambio no sea
brusco y pueda irse acostumbrando a la nueva situación de forma gradual.
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Ventajas para la empresa: Considera importante
la imagen de la empresa ante un ex-trabajador de forma que al avisarle con 15
días de tiempo queda bien, además de facilitarle la recomposición y adaptación
a su nueva situación laboral.
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Desventajas para el empleado: Indistintamente de
la compresión de las razones de la empresa para despedirle, el caso es que se
siento mal por la nueva situación a la que se enfrenta y no le agrada nada ir a
trabajar sabiendo que esta despedido.
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Desventajas para la empresa: No le importa
abonar los 15 días que le obliga la ley (en algunos casos), con tal de evitarle
las posibles represalias que en forma de boicot o de cizaña sobre el clima
laboral pueda provocar el trabajador despedido, si ha quedado resentido.
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