La Política de contratación de toda empresa debería distinguir dos tipos de puestos a cubrir:
Clase estable. Son aquellos que tienen una presunción de continuidad y pueden ser necesarios debidos a tres causas principales:
- Sustitución de un empleado que causa baja definitiva en la organización.
- Incremento estable de la actividad.
- Reestructuración tecnológica u organizativa.
Clase temporal. Son aquellos que tienen una presunción temporal y pueden ser necesarios por las mismas causas principales, aunque con el carácter de temporalidad.
- Sustitución de un empleado que cause baja temporal en la organización
- Incremento temporarl de la actividad
- Reestructuración tecnológica u organizativa.
Existiría una tercera clase mixta entre las dos, que sería la de temporal reiterativo, que puede ser asumido a la clase estable a efectos de este artículo.
Una vez decidida la necesidad de contratar un empleado hay que deteminar la clase del puesto, estable (incluido el temporal reiterativo) o temporal. Esta clasificación marcará de forma drástica la forma de selección, acogida y gestión de la persona.
Mi opinión es que, siempre que la empresa gestione de forma eficiente a los empleados estables, los empleos de clase temporal sean encargados a Empresas de Trabajo Temporal, ETT,s. Son todo ventajas para el trabajador y para la empresa, el incremento del coste de contratación merece la pena asumirlo.