Las personas de más edad recordaran que hace un tiempo, al departamento de recursos humanos, se le llamaba departamento del personal. Y claro, debía sonar un poco fuerte y se le cambió por el nombre de RRHH que sonaba mejor.
Pero la elección no fue muy acertada, porque desde el principio el nombre fue criticado por el hecho de combinar dos conceptos prácticamente incompatibles:
·Recursos: el concepto recurso se asocia a bienes materiales, económicos, tecnológicos, etc. Considerar al “humano” como un recurso es rebajarlo de categoría. Yo creo que todos aspiramos a ser considerados algo más que un recurso.
·Humanos: el concepto humano se ha utilizado para minimizar situaciones degradantes que se han dado, y se siguen dando, en la historia de la humanidad.Por ello se habla de Derechos Humanos, de humanismo, de humanitarismo, de acciones humanitarias, etc. Y, ¡vaya!, se da por descontado que los derechos humanos se garantizan en cualquier empresa española sin necesidad de crear un departamento especial para protegerlos.
En la década de los noventa con la irrupción del modelo EFQM en España, se comienza a revolucionar el concepto de Recursos Humanos. El modelo tiene un capítulo (agente facilitador) dedicado a recursos, pero el único recurso que considera relacionado con los “humanos” es el conocimiento. Por otra parte tiene un capítulo (agente facilitador) dedicado en exclusiva a las personas. Conclusión: el concepto Recursos Humanos hace aguas. La única faceta del trabajador que se puede considerar como recurso es el conocimiento, pero el conocimiento tiene dueño, la propia persona.
La alternativa más apropiada es la de denominar como "Departamento de Gestión de Personas", al que se responsabilice de que se valoren a las personas que integran una organización y de crear un cultura de delegación y asunción de responsabilidades que permita alcanzar los objetivos personales y de la organización de maner equilibrada. De tal manera que no solo implique un cambio de nombre sino de actitud y direccionalidad.
