Páginas

LA MENTE DEL ESTRATEGA EN GESTIÓN DE PERSONAS


El concepto de corporación
El concepto japonés de empresa es prácticamente imposible llevarlo a la práctica en España, pero hay sistemas dentro de la cultura occidental que permiten acercarse a la eficacia japonesa desde la perspectiva de la libertad individual.
Hay que romper con la idea de que tan solo el 20% de los empleados es básico para su buen funcionamiento y elevar ese porcentaje al 95%. Cuando se prefiere que el 80% de la plantilla vaya rotando nos encontramos con problemas de contratación en tiempos de bonanza económica y bajos niveles de paro y con problemas para la renovación voluntaria en tiempos de crisis y altas tasas de paro, porque la salida de los trabajadores para su renovación debe ser forzada o provocada.

Organización significa gente
Con una estructura estable del más del 95% es posible transmitir el sentimiento de vinculación a la empresa sin necesidad de sentirse parte de una comuna a la japonesa. Con una estabilidad del 95% es posible conseguir que el empleado no se limite solo a esa responsabilidad, sino que interprete su tarea como parte de algo más amplio, porque su destino laboral irá unido al destino empresarial de la organización en la que presta sus servicios. Método:
1.    Potenciar las relaciones de confianza hasta alcanzar el equilibrio óptimo con las relaciones de legalidad entre empresa y trabajadores.
2.    No definir los puestos de trabajo de forma cerrada, sino de forma amplia y flexible, para que cada trabajador pueda adaptarse y adaptar su puesto a sus características más salientes y sobresalientes.
3.    Reducir hasta niveles de equilibrio la rigidez estratégica y el control central de implantación y puesta en práctica de los planes estratégicos.
4.    Romper con la idea de que unos empleados están para pensar y otros para actuar. Todos debemos pensar y todos debemos actuar, las mejores ideas surgen de la acción.

El gobierno ejecutivo como entrenador, no como capitán
La orientación de la educación japonesa de entrega a la sociedad y al grupo no es previsible que se aplique en España ni siquiera a largo plazo, no  obstante podemos adaptar parte de ella directamente a la empresa para impulsar dentro de la cooperativa una ética de trabajo que se podría establecer en los principios que se enumeran a continuación y que solo se pueden llevar a cabo si se cumplen las premisas de los dos apartados anteriores.
1.    Equipos armónicos, los trabajadores con más conocimiento o capacidades se esfuerzan en enseñar al resto para avanzar todos al unísono.
2.    Los objetivos personales y de área debe estar alineados con los objetivos organizacionales.
3.    Los directores de departamento deben ser más entrenadores que orientan y guían a los empleados que capitanes que dan órdenes cerradas y estrictas.
4.    El trabajo y el esfuerzo como única manera de asegurar el éxito continuado.
Una empresa no debería decir “lo estamos haciendo bien” tan solo “lo hemos hecho bien” si los resultados han sido positivos. Solo podemos saber si “lo estamos haciendo bien” cuando al cabo de un cierto tiempo tengamos resultados positivos, no antes. En definitiva, siempre hay que estar en alerta.

Cambio de campo de batalla
Si queremos vencer a un gigante empresarial o convivir con él en igualdad de condiciones no podemos movernos en su campo de batalla. El gigante empresarial lo es porque ha sabido crear su propio espacio que domina y controla, en el cual suele ser invencible.
La estrategia del cambio de campo de batalla consiste en crear nuevos mercados, escenarios y métodos de trabajo en los que se pueda ser líder y referente.
Un ejemplo de cambio de campo de batalla a nivel interno es el cambio de paradigma con respecto a las personas: “Hay que considerar a los empleados de la misma manera que queremos que los empleados consideren a nuestros clientes”. Este enfoque solo se puede aplicar de forma efectiva si se cumplen las premisas de los tres apartados anteriores.

Se puede comprar con dinero la fuerza del trabajo, pero no la voluntad, lealtad y entusiasmo ni el cerebro, creatividad e ingenio de los empleados.